{"id":3341,"date":"2015-05-08T10:25:23","date_gmt":"2015-05-08T09:25:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.servidasenred.net\/net\/?p=3341"},"modified":"2015-05-11T18:06:18","modified_gmt":"2015-05-11T17:06:18","slug":"santuarios-de-animales-volver-a-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.servidasenred.net\/net\/santuarios-de-animales-volver-a-la-vida\/","title":{"rendered":"Santuarios de animales: volver a la vida"},"content":{"rendered":"<p>Es jueves. Como cada d\u00eda desde hace cuatro a\u00f1os, Laura Luengo se ha levantado a las siete de la ma\u00f1ana para dar de comer a sus animales, limpiar las instalaciones y realizar las mil y una actividades que conlleva el cuidado de los 250 seres con los que vive: cerdos, vacas, pavos, cabras, perros, gatos, gallinas, ovejas, entre otras especies. Un trabajo tan duro como el de cualquier granja, con la diferencia de que Luengo no trabaja en una, sino en el santuario madrile\u00f1o Wings of Heart, el lugar al que ha dedicado su vida y sus ahorros para, junto a su compa\u00f1ero Eduardo Terrer, dar una nueva oportunidad a animales que han sido v\u00edctimas de explotaci\u00f3n y maltrato. \u201cSiempre hemos hecho activismo por los derechos de los animales\u201d, explica esta vallisoletana de 34 a\u00f1os. \u201cPero lleg\u00f3 un momento en el que nos dimos cuenta de que los considerados de granja no tienen a d\u00f3nde ir. Decidimos constituirnos como asociaci\u00f3n, buscar un terreno y dedicar nuestra vida a salvarlos\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>No es tarea sencilla. Adem\u00e1s de los 6.000 euros mensuales de gastos operativos que implica mantener una instalaci\u00f3n como \u00e9sta, Luengo y Terrer se han dado de bruces con un vac\u00edo legal. \u201cLa ley no recoge la figura de santuario o protectora de animales de granja, as\u00ed que se nos exige lo mismo que a una granja convencional: principalmente, imposiciones enfocadas a cuestiones de sanidad que tienen que ver con el consumo de carne\u201d. La diferencia es sustancial: cada animal que entra en el santuario vive aqu\u00ed hasta el final de sus d\u00edas. No como en un refugio o una protectora, donde s\u00f3lo tienen cabida los animales dom\u00e9sticos y se les da salida a trav\u00e9s de adopciones; aqu\u00ed caben todas las especies, pues entienden que todo animal tiene derecho a no ser considerado un recurso y, en definitiva, a ser feliz. Especialmente tras toda una vida de sufrimiento.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a vive un peque\u00f1o auge de estos santuarios. En menos de un a\u00f1o se han inaugurado cinco. El pionero, El Hogar Pro Vegan (Tarragona), naci\u00f3 en 2007. \u201cLos principios fueron dif\u00edciles\u201d, recuerda una de sus coordinadoras, Diana Esteban. \u201cEmpez\u00f3 como protectora para perros y gatos, pero el campo de compasi\u00f3n se fue ampliando hacia el resto de los animales\u201d, explica. A pesar de que hoy en d\u00eda est\u00e1 consolidado, el hogar tiene los mismos problemas que cualquier otro santuario. \u201cNo hay ayudas ni subvenciones y nos mantenemos exclusivamente gracias a las donaciones\u201d, cuenta Diana.<\/p>\n<p>Para Paula Gonz\u00e1lez, colaboradora del blog El Caballo de Nietzsche, de tem\u00e1tica animalista, y voluntaria de Wings of Heart, \u201clas trabas econ\u00f3micas son innumerables. Nos debatimos entre el t\u00e9rmino odioso de \u2018explotaci\u00f3n ganadera\u2019 y otro m\u00e1s amable y que s\u00ed se ajusta m\u00e1s a la realidad, que es el de asociaci\u00f3n u ONG\u201d.<br \/>\nLa falta de redes de apoyo<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la prueba m\u00e1s evidente de lo arduo de este camino son las dificultades que atraviesa el santuario Gaia, en Girona. A finales de 2014 lanz\u00f3 una petici\u00f3n desesperada de auxilio: su contrato de alquiler expir\u00f3 y tuvieron que buscar un nuevo emplazamiento. Sin embargo, las donaciones no eran suficientes para adquirir un nuevo terreno, lo que se uni\u00f3 a la ausencia de ayudas por parte de los bancos. \u201cEs fundamental asegurar la compra y no el alquiler para garantizar la supervivencia del proyecto a largo plazo\u201d, apunta Paula. Y aunque se cuente con el dinero, no es sencillo. \u201cNo hay terrenos que tengan las instalaciones que un santuario de animales necesita, por lo que hay que construirlas. No sirven las instalaciones que ganaderos y explotadores han ideado para ellos, pues no vamos a repetir patrones arquitect\u00f3nicos de esclavitud, por lo que demandamos un nuevo modelo de viviendas para los animales. Lo m\u00e1s f\u00e1cil es pensarlas y hacerlas nosotros mismos, con el elevado coste que ello conlleva\u201d. Esta situaci\u00f3n de desamparo contrasta con la de otros pa\u00edses, como EEUU, donde desde 1998 los santuarios est\u00e1n asociados en la American Sanctuary Association (ASA). Hay m\u00e1s de medio centenar de santuarios repartidos por el pa\u00eds norteamericano y la mayor\u00eda funciona de una manera infinitamente menos precaria. Para Diana, esa diferencia es un s\u00edntoma de que algo falla en este lado del mundo: \u201cEn los pa\u00edses mediterr\u00e1neos falta cultura de donaci\u00f3n y voluntariado, algo mucho m\u00e1s arraigado en los pa\u00edses anglosajones\u201d, explica.<\/p>\n<p>En Wings of Heart, ajenos a estos problemas, los animales viven en r\u00e9gimen de semilibertad: durante el d\u00eda pastan libremente; por la noche duermen en cobertizos individuales. Santiago y Ruth han venido de visita para conocer a Doc, un jabal\u00ed de car\u00e1cter sociable al que han apadrinado tras conocer su historia, tan desgarradora como la de la mayor\u00eda de animales que viven aqu\u00ed. \u201cHab\u00eda tantos que hab\u00edan sobrevivido a situaciones de explotaci\u00f3n que fue dif\u00edcil elegir a uno, pero finalmente nos decidimos por Doc\u201d, cuenta Santiago. \u201cMataron a su madre cuando era peque\u00f1o\u201d, recuerda Luengo. \u201cSiendo jabato pas\u00f3 a ser utilizado como entrenamiento para los perros, una pr\u00e1ctica muy habitual entre los cazadores. Uno de ellos se lo llev\u00f3, y Doc termin\u00f3 en casa de una mujer que colabora con protectoras. No sab\u00eda qu\u00e9 hacer con \u00e9l y termin\u00f3 aqu\u00ed\u201d. Hoy sorprende ver al afortunado Doc correteando con otros animales y relacion\u00e1ndose mansamente con los humanos, a cuya presencia est\u00e1 acostumbrado. \u201cVive con los cerdos: estoy convencida de que piensa que es uno de ellos\u201d, bromea Luengo.<\/p>\n<p>La historia de Doc es la de cualquier animal de los que pueblan Wings of Heart. La mayor\u00eda de ellos llega en condiciones deplorables, y alguno, en situaci\u00f3n l\u00edmite. Es el caso de Manu, un peque\u00f1o potrillo que, tras haber estado a punto de morir, est\u00e1 haciendo grandes progresos gracias a una rehabilitaci\u00f3n larga y costosa. Su caso ha generado mucha atenci\u00f3n en las redes sociales, donde el santuario se muestra especialmente activo. La compasi\u00f3n, la empat\u00eda y el apoyo recibido por donantes an\u00f3nimos han hecho posible que vuelva a caminar, en un proceso que han ido documentando con v\u00eddeos y fotograf\u00edas que acumulan centenares de likes.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del clic, los socios de Wings of Heart pueden visitar el santuario para conocerlo de primera mano. Cuando lo hacen, quedan impresionados. \u201cMucha gente, incluso viniendo del mundo del campo, se sorprende de c\u00f3mo se adaptan los animales a su nueva vida\u201d, explica Laura Luengo. \u201cUna vez desaparece en ellos el miedo y la amenaza, todo cambia de manera radical\u201d. Por eso es f\u00e1cil verla jugando alegremente con cualquiera de los animales que viven en el santuario, sin distinci\u00f3n. Luengo, como tantos otros activistas que luchan contra el especismo \u2013la discriminaci\u00f3n por motivos de especie\u2013, no prioriza entre animales supuestamente dom\u00e9sticos y los que no lo son. De hecho, Luengo est\u00e1 convencida de que mucha gente tampoco har\u00eda esa diferenciaci\u00f3n si tuviera la oportunidad de ver c\u00f3mo viven y se relacionan con las personas los habitantes de Wings of Heart. \u201cNo hay diferencia entre una cabra tratada con respeto y un perro como el que muchos tienen en casa\u201d, defiende.<\/p>\n<p>Lograr que cada vez m\u00e1s gente entienda ese respeto es el objetivo \u00faltimo de los santuarios. Sus responsables son optimistas respecto al futuro y creen que est\u00e1 cambiando a mejor la manera de ver a los animales. Y en esa lucha est\u00e1n dispuestos a seguir poniendo su peque\u00f1o grano de arena. \u201cLos santuarios son un oasis\u201d, apunta Luengo. \u201cUna proyecci\u00f3n de un mundo ideal en el que se puede convivir en armon\u00eda con el resto de animales sin tener que abusar de ellos. De igual a igual\u201d, agrega. Para Diana, cada uno de los ejemplares que viven en un santuario tiene una misi\u00f3n: \u201cSer embajadores de su especie para mostrar a la sociedad qu\u00e9 son los animales en realidad: seres inteligentes, sociables y cari\u00f1osos con derecho a una vida digna\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es jueves. 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