{"id":3424,"date":"2015-06-01T11:29:12","date_gmt":"2015-06-01T10:29:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.servidasenred.net\/net\/?p=3424"},"modified":"2015-06-18T08:51:46","modified_gmt":"2015-06-18T07:51:46","slug":"el-empoderamiento-de-las-mujeres-pieza-clave-para-mitigar-la-guerra-y-los-conflictos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.servidasenred.net\/net\/el-empoderamiento-de-las-mujeres-pieza-clave-para-mitigar-la-guerra-y-los-conflictos\/","title":{"rendered":"El empoderamiento de las mujeres, pieza clave para mitigar la guerra y los conflictos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por la Sra. Fatou Bensouda, fiscal de la Corte Penal Internacional<\/strong><\/p>\n<p>Fatou Bensouda, de Gambia, fue elegida fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) por consenso en diciembre de 2011. Ha recibido numerosas distinciones, entre ellas, el Premio de Juristas Internacionales de la Asociaci\u00f3n Internacional de Juristas. Fue reconocida como una de las 100 personas m\u00e1s influyentes del mundo por la revista Time en 2012, y por Jeune Afrique como una de las 50 mujeres africanas que, con sus acciones e iniciativas en sus respectivos puestos, hacen avanzar al continente africano (2014 y 2015). Ex directora de la Dependencia de Asesoramiento Jur\u00eddico del Tribunal Penal Internacional de las Naciones Unidas para Rwanda, y ex fiscal adjunta de la CPI, ha desempe\u00f1ado un papel fundamental en numerosos casos de alta relevancia internacional a lo largo de las \u00faltimas tres d\u00e9cadas.<br \/>\nEn septiembre de 1995, se aprob\u00f3 la Declaraci\u00f3n y Plataforma de Acci\u00f3n de Beijing, mediante la cual la comunidad internacional reafirm\u00f3 su compromiso con la igualdad de derechos y la inherente dignidad humana de las mujeres. En los 20 a\u00f1os que han pasado desde entonces hemos presenciado avances sin precedentes en el reconocimiento mundial de los derechos de las mujeres. Aunque tenemos que celebrar estos logros, los retos persisten.<br \/>\nMientras reflexiono sobre estos retos, me vienen a la mente mis a\u00f1os de formaci\u00f3n cuando trabajaba como secretaria judicial en mi pa\u00eds de origen, Gambia. Como mujer joven, recuerdo ver a innumerables mujeres llenas de coraje \u2014sobrevivientes de violencia sexual y dom\u00e9stica\u2014 revivir ante los tribunales las enormes dificultades que hab\u00edan atravesado. Todav\u00eda est\u00e1n grabados en mi memoria su agon\u00eda y sufrimiento frente al sistema judicial, y de hecho, frente a la sociedad, incapaces de ofrecerles el amparo protector de la ley. En ese momento supe que, con el poder de la ley, los grupos vulnerables de la sociedad y aquellas personas cuyos derechos han sido atropellados deben contar con protecci\u00f3n y alg\u00fan tipo de justicia. Estas convicciones se reforzaron posteriormente con mi experiencia en el Tribunal Penal Internacional de las Naciones Unidas para Rwanda, donde debido a mi trabajo pude presenciar los horrores de cr\u00edmenes espantosos, como violaciones masivas y asesinatos de mujeres. Una, y mucho menos el mundo, no puede quedarse de brazos cruzados e impasible ante tal brutalidad.<br \/>\nComo fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), he hecho todo lo posible y lo continuar\u00e9 haciendo para ayudar a restaurar la dignidad de las vidas destruidas de las personas que sobreviven a atrocidades. Cada d\u00eda soy testigo de las consecuencias que los conflictos armados tienen en las vidas de las mujeres y las ni\u00f1as. En la valent\u00eda y la dignidad de las sobrevivientes, de aquellas que han sufrido, he visto lo mejor de la naturaleza humana. Y en la m\u00e1s dura crueldad de los cr\u00edmenes contra ellas, he visto lo peor. Lamentablemente, la violencia sexual y de g\u00e9nero es habitual en muchos conflictos, a menudo perpetrada como un arma de guerra deliberada o un acto de represi\u00f3n.<br \/>\nSoy muy consciente de que para las mujeres y las ni\u00f1as especialmente, el costo de los conflictos armados va m\u00e1s all\u00e1 de la carga, ya de por s\u00ed pesada, de las secuelas f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas. Las mujeres y las ni\u00f1as a menudo sufren por partida doble. No s\u00f3lo los combatientes ven sus cuerpos como leg\u00edtimos campos de batalla, sino que sus propias comunidades posteriormente las rechazan y las a\u00edslan por su desgracia.<br \/>\nSi bien las guerras afectan a las comunidades en su conjunto, las desigualdades existentes exacerban las consecuencias para las mujeres y las ni\u00f1as. Los conflictos intensifican su vulnerabilidad ante la pobreza en la medida en la que se enfrentan a un acceso desigual a los servicios sanitarios y el bienestar, a menos oportunidades econ\u00f3micas y a una menor participaci\u00f3n pol\u00edtica. La educaci\u00f3n de las mujeres y los derechos a la propiedad tambi\u00e9n disminuyen mientras que el analfabetismo y la mortalidad materna aumentan sustancialmente.<br \/>\nTambi\u00e9n la sobrevivencia causa estragos. Pero del pozo m\u00e1s profundo surgen los rayos de esperanza m\u00e1s brillantes. Las mujeres conocen de primera mano el efecto adverso que la violencia tiene en ellas, en sus hijas e hijos y en las sociedades. Una mayor inclusi\u00f3n de las mujeres en puestos de responsabilidad da voz a un colectivo muy afectado por la guerra pero que en raras ocasiones participa en las decisiones que la han desencadenado. Con la implicaci\u00f3n directa y significativa de las mujeres en los procesos de toma de decisiones, se puede deducir razonablemente que la posibilidad de guerras sin ley disminuir\u00e1, al tiempo que aumentar\u00e1n las posibilidades de lograr una paz sostenible.<br \/>\nUno mi voz a la de todas aquellas personas que defienden los derechos de las mujeres. Hay muchas maneras de orquestar el cambio pac\u00edfico y luchar por \u00e9l. Yo lo hago a trav\u00e9s del derecho.<br \/>\nTan s\u00f3lo dos meses despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n de Beijing, las Naciones Unidas anunciaron una nueva etapa para poner fin a la impunidad de los peores cr\u00edmenes internacionales mediante la creaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Preparatoria de la CPI. Esta creaci\u00f3n a su vez conllev\u00f3 el establecimiento de la Corte tan s\u00f3lo tres a\u00f1os m\u00e1s tarde. Se trata de la primera corte internacional que incorpora en su instrumento fundacional \u2014el Estatuto de Roma\u2014 una exhaustiva lista de delitos, como la violencia sexual y de g\u00e9nero.<br \/>\nLa necesidad de frenar este tipo de delitos condenables y de cambiar la cultura de la impunidad mediante la cual proliferan ha sido una parte intr\u00ednseca de mi trabajo y compromiso personal como mujer, abogada y fiscal. Mi Oficina se mantiene inquebrantable en su objetivo de poner fin a la impunidad de cr\u00edmenes masivos. Reconocemos que un aspecto importante a la hora de hacer frente a la cultura de la discriminaci\u00f3n que permite que sigan existiendo delitos sexuales y de g\u00e9nero es la investigaci\u00f3n efectiva y el procesamiento de aquellas personas con mayor responsabilidad en estos cr\u00edmenes infames. Con esto en mente, he hecho de la lucha contra estos delitos un punto de atenci\u00f3n estrat\u00e9gico de mi Oficina. En junio del a\u00f1o pasado, y despu\u00e9s de amplias consultas, tambi\u00e9n con ONU Mujeres, aprobamos el primer documento amplio de pol\u00edtica realizado por una oficina de la fiscal\u00eda de una corte o tribunal internacional destinado a abordar espec\u00edficamente esta lacra.<br \/>\nCon acuerdos como la Declaraci\u00f3n de Beijing, se defini\u00f3 un calendario para la igualdad de g\u00e9nero. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, podemos y debemos celebrar aquellos logros pero tambi\u00e9n tenemos que reconocer que el trabajo debe proseguir sin descanso. Quiz\u00e1s no hay ninguna otra situaci\u00f3n tan clara en que la necesidad sea tan urgente como durante y despu\u00e9s de la guerra y los conflictos.<br \/>\nEl cambio ha sido lento pero tambi\u00e9n constante. Hasta que no se trate a las mujeres y los hombres como iguales en todo el mundo, nuestra tarea no habr\u00e1 terminado. La igualdad de las mujeres es el progreso de todas y todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por la Sra. Fatou Bensouda, fiscal de la Corte Penal Internacional Fatou Bensouda, de Gambia, fue elegida fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) por consenso en diciembre de 2011. 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