Las mujeres campesinas, guardianas de las semillas
“Guardo las semillas y las intercambio. Esta práctica proviene de los saberes ancestrales, heredados de mi mamá, de mis abuelas, de conservarlas, de guardarlas para el siguiente año y de coger las mejores. Siempre he tenido mis propias semillas» relata Alicia Tambaco desde su huerta familiar en los Andes ecuatorianos.
Las semillas como punto de encuentro
Seleccionadas y conservadas por el campesinado a lo largo de los siglos, las semillas campesinas tienen la virtud de adaptarse a la diversidad de suelos, climas y necesidades alimentarias.
Guardianas de las semillas
“Las mujeres somos las que cuidamos nuestras semillas, y por eso decimos que somos las guardianas de las semillas. Así encontremos una o dos, las guardamos para llevarlas a la casa y de esta forma las vamos reproduciendo. Siempre estamos buscando la manera de conservarlas”, relata Magdalena Fueres, vicepresidenta del Comité Central de Mujeres de la UNORCAC (Unión de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Cotacachi)
Amenazas a la agricultura campesina
La expansión de los monocultivos para la exportación, el control de la cadena alimenticia por un grupo cada vez más reducido de empresas agroindustriales trasnacionales, la privatización de las semillas, la introducción de cultivos transgénicos y el cambio climático son algunas de las mayores amenazas que enfrenta hoy la agricultura campesina.


