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Las farmacéuticas destinan millonarias indemnizaciones extrajudiciales para ocultar los graves efectos de algunos fármacos anticonceptivos. Yaz, Yasmin, Dianne 35 (de la farmacéutica Bayer) o el anillo hormonal Nuva Ring (de Merck, Sharp & Dohme) han sido denunciados por estar directamente relacionados en la generación de coágulos sanguíneos y otras afectaciones que en algunos casos han resultado letales.
Les muestro algunas citas y las invito a leer el artículo de Pikara magazine:
«Muchas mujeres que toman estos fármacos, y en edades muy adolescentes, no lo usan como contraceptivo sino como tratamiento del acné, el hirsutismo o la alopecia. Algunos colectivos médicos critican que no se mire otro tipo de remedios»
«Alternativas como el diafragma o los métodos naturales de control de la fertilidad requieren un conocimiento pleno de la anatomía femenina y del ciclo menstrual. Profesionales críticas con la medicalización anticonceptiva lamentan el poco interés de la institución médica para promoverlos»
«Los anticonceptivos hormonales propicia la falta de implicación de los hombres en el control de la fecundidad, excluidos de muchos programas de planificación familiar bien sea deliberadamente o por omisión»


