Tomar decisiones
Reflexiones sobre cuánto puede cambiar tu vida cuando una empieza a tomar decisiones.
Tomar decisiones: es lo que ha cambiado por completo mi 2014. Estar 12 meses buscando trabajo sin conseguir nada, sentir que algo no iba bien pero no saber el qué, entregarme a los demás tanto que me he perdido yo misma… Ha sido un año largo y difícil en el que he tenido mucho tiempo para estar conmigo misma; lo que agradezco, pero a veces se hace demasiado duro y una se harta de su propia compañía. Por suerte, he ido conociéndome, aceptándome y queriéndome poquito a poco. He aprendido a hablarme a mí misma de manera positiva, sin castigarme, construyendo una nueva Ilazki. Porque sí, ha sido un año de grandes y pequeños cambios, de pérdidas y gratas sorpresas, de viajes increíbles. Pero lo más importante de todos estos meses ha sido aprender a valorarme. He empezado a creer de verdad en mis posibilidades, me he dado importancia. Por otro lado, me ha dolido y costado mucho tomar ciertas decisiones que han cambiado por completo mi vida, pero, me he dado cuenta de que lo más importante soy yo y de que si no hacía esos cambios, si no salía de mi zona de confort, no podría avanzar.
Parece sencillo decirlo, pero no es tan fácil ponerlo en práctica, darte de verdad la importancia que te mereces: atreverte a cambiar. A mí, al menos, se me ha hecho muy difícil darle un giro de 180 grados a mi vida aun sabiendo que era lo mejor para mí… Dentro de mí estaban los miedos que me frenaban y que me decían que era mejor quedarme como estaba, en vez de aventarme sin paracaídas al vacío. Pero, por suerte, y gracias a la fuerza que he tenido para enfrentar mis propios fantasmas, por fin, me he valorado lo suficiente como para pensar sólo en mí y hacer los cambios necesarios para sentirme feliz y tranquila. Me he aventado al vacío y no me ha pasado nada. Mi vida ha cambiado, sí, pero he recuperado mi sonrisa, que la tenía olvidada en algún lugar. He recuperado las ganas de seguir luchando por mí, por la vida que quiero construir. Me siento orgullosa de no haberme dejado llevar por la costumbre y despertar a tiempo para poder cambiar las situaciones que no me gustaban; por valorarme lo suficiente como para darme cuenta de que no podía seguir así.
Se me ha hecho muy difícil darme cuenta de ello, ya que me he centrado tanto en la felicidad de mi pareja, amigxs, familiares, etc. que he sentido que en ese momento yo no importaba, que la felicidad de las otras personas era lo primordial. Y no he sido consciente de que ese trabajo es de cada quien y que yo no puedo hacerlo por nadie. Yo sólo puedo cambiarme a mí misma. Yo tengo que crear la vida que sueño cada día y no tengo que dejar que nadie la cree por mí. Y yo tengo que buscar la felicidad en mí misma y no puedo buscar la de otras personas. Pero, ante todo, soy consciente del poder que tengo en mí y que tengo que utilizarlo para crear mi propia vida y ser feliz con ello. Así que ahora toca cerrar etapas y abrir otras nuevas. Cerrar puertas para abrir ventanales. Y, sobre todo, valorarme lo suficiente para rodearme de lo que me hace bien e intentar alejarme de lo que me daña.


